lunes, 4 de junio de 2012

LOS ERRORES Y MENTIRAS DE LOS PROTESTANTES SOBRE LA SANTA EUCARISTÍA

 

EL SIMBOLO DE LA EUCARISTÍA

Por: Joel Adán Domínguez

La Eucaristía es uno de los temas más atacados por los hermanos separados, ellos piensan que “La fracción del Pan” es sólo “un símbolo”, y que la Iglesia Católica realiza la Eucaristía sólo para provocar idolatría de parte de sus adeptos a un pan, inclusive llegan a comparar nuestro culto con símbolos paganos, para así, a toda costa negar la presencia de Cristo en este magnífico regalo de Dios. Vamos a tratar unos puntos muy importantes, iremos desde lo básico de comprender, hasta aspectos muy profundos en la Biblia, primero sobre los antecedentes de la Eucaristía antes de entrar en los puntos importantes del cristianismo primitivo, sobre todo lo que San Pablo recibió, entendió y escribió acerca de esto, y en el transcurso nos daremos cuenta que este “símbolo” es mas bien una realidad bíblica, y que ha sido fundamental en la edificación de la Iglesia desde el primer siglo, y sobre todo, que fue el culto los días primeros de la semana (domingo), que ha sido también  motivo de martirios desde el siglo I por defender lo que los hermanos llaman, “el dios galleta”. Vamos a tratar pues, sobre este magnífico sacramento de unión con Cristo.

Jn 6,56… el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

¿De Dónde Viene la Eucaristía?

La palabra Eucaristía significa “acción de gracias”. En el antiguo Israel se acostumbraba en la pascua sacrificar a un cordero sin mancha, se comía entero, y su sangre se esparcía por las puertas de la casa, también se observa en los textos como era rociada (la sangre) a los del pueblo de Israel. La pascua se hacía año tras año para recordar la salida de los israelitas de Egipto y su viaje milagroso a través del Mar Rojo, y perpetuar el sacrificio de su salvación y liberación. Vamos a resaltar los puntos importantes del texto:

Ex 12,1-15  Habló Yahvé a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto y les dijo: este será para vosotros el principal entre los meses, os será el primero de los meses del año, hablad a toda la congregación de Israel y decid: el día diez de este mes, tomará cada uno un cordero según la familia de los padres, un cordero por familia, pero si la familia es demasiado pequeña, que no baste para comer el cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomará uno según el número de las personas, y conforme al comer de cada uno, os repartiréis el cordero, el animal será sin defecto, macho de un año y lo tomaréis de las ovejas o de las cabras, lo guardareis hasta el día catorce de este mes y lo inmolará toda la congregación de Israel entre las dos tardes, tomarán de la sangre y la pondrán en los postes y en el dintel de la casa en que lo han de comer, esa noche comerán la carne asada al fuego y panes sin levadura, con hiervas amargas lo comerán, ninguna cosa comeréis de él cruda ni cocida en agua, sino asada al fuego lo comeréis entero, ninguna cosa dejaréis hasta la mañana, y lo que quede hasta la mañana lo quemaréis al fuego… y lo comeréis apresuradamente en la pascua de Yahvé, pues yo pasaré en la noche y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias y ejecutaré mi juicio en todos los dioses de Egipto. Yo Yahvé. La sangre será por señal en las casas donde vosotros estéis, veré la sangre y pasaré de largo ante vosotros, y no habrá ante vosotros plaga de mortandad cuando hiera a la tierra de Egipto. Este día os será memorable y lo celebrareis como fiesta solemne para Yahvé y por estatuto perpetuo lo celebrareis, siete días comerías panes sin levadura de vuestras casas, porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día será eliminado de Israel.

Ex 24,8…entonces Moisés tomó la sangre, la roció sobre el pueblo y dijo: esta es la sangre del pacto que Yahvé ha hecho con nosotros sobre todas estas cosas.

Pues bien, esta es la Pascua Judía, de la cual se prefiguran muchísimas cosas del Nuevo Pacto que hizo Jesús con su Iglesia. En contexto, el motivo de la pascua era de que con tal sacrificio del cordero en algo solemne y litúrgico (Hb 9,1), después de comer el cordero el pueblo de Israel, sea considerado justificado ante Dios, era no solo un sacrificio, sino también una fiesta, una conmemoración, y sobre todo un pacto perpetuo con Dios.

El Pan de Vida

Algo muy importante ocurrió en el capítulo 6 de Juan. Es desde aquí donde tenemos que partir para entender la Eucaristía, que es la pascua cristiana, y también para darnos cuenta que Jesús no estaba utilizando palabras simbólicas en la Última Cena. Se le acercaron unos judíos a Jesús y le empezaron a cuestionar por las cosas que había hecho, (multiplicación de los panes) y Jesús les reprendió diciéndoles:

Jn 6,26-27… me buscan, no porque habéis visto las señales, sino porque comieron del pan y se saciaron, trabajad no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el hijo del hombre.

Aquí nos habla de comida para la vida eterna, la cual dará Jesús, ¿Cuando? Más adelante, precisamente en la Última Cena y después de la misma, fueron las únicas ocasiones en que se narra a Jesús después de la multiplicación de los panes dando de comer a alguien, ¿A quién? A sus apóstoles (discípulos). Jesús menciona más adelante que la comida que él dará, es más milagrosa que el maná.

Jn 6,31… nuestros antepasados comieron del maná en el desierto y perecieron…

Por lo tanto, si el maná era una comida milagrosa, la comida que Cristo nos dará es mucho mejor, observemos que los judíos entendieron que Jesús estaba hablando de comida y le dijeron:

Jn 6,34…Señor, danos siempre de ese pan.

Luego sigue repitiendo palabras que mencionan mucho la vida eterna y el hambre espiritual que padece el hombre, y después le vuelve a decir:

Jn 6, 48-51… yo soy el pan de vida, vuestros antepasados comieron del maná y murieron, este es el pan que desciende del cielo, para que no muera quien coma de él, yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, si alguien come de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré para la vida del mundo.

Pues bien, la vida eterna no es algo simbólico, es una realidad. Los hermanos separados citan el versículo 35 de este mismo texto para decir que teníamos que ir a Cristo, o sea a creer en él para ser salvos,[1] no a comerlo, luego dicen que Cristo hablaba del sacrificio que iba a realizar para salvarnos, ¡¡precisamente!!, aunque aquí Jesús no habló nada de que iba a padecer, esto lo dijo después, cuando reveló su pasión seis capítulos mas adelante, no ahora (Jn 12,27-35), ahí fue cuando el apóstol Pedro sí tuvo motivo de escándalo, entonces Jesús en Juan 6 no hablaba todavía de creer en su sacrificio. Pero veamos por qué Jesús aparte hablaba de comida (Jn 6,27) no solo de ir o creer en él, y así lo entendieron los judíos (al pie de la letra).

Jn 6,52… entonces los judíos discutían entre sí diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne?

¿Por qué se escandalizaron los judíos? Aquí notamos que los judíos lo tomaron al pie de la letra, él hablaba de comer, porque precisamente en su pascua comían el pan y la carne del cordero sacrificado, el cual, hacía a los judíos justificados ante Dios (Hb 10,11) es por eso su escándalo, más Jesús no les dijo: - estoy hablando en palabras simbólicas o espirituales, como: “yo soy la puerta” (Jn 10,9)“yo soy la luz del mundo” (Jn 8,12) “yo soy el buen pastor” (Jn 10,11) etc. Nótese que en estos pasajes los judíos no dijeron que estaba loco o endemoniado, y sabían que estaba hablando en palabras espirituales o simbólicas, porque no se cuestionaron ¿Cómo vamos a entrar por este hombre? ¿Cómo vamos a ser sus ovejas? ¿Cómo dice que es la luz, si ni brilla? etc. Más sin embargo les volvió a repetir lo mismo y aparte menciona algo que los escandalizaría aún más:

Jn 6,53-54… de cierto de cierto les digo, si no coméis la carne del hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros, el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.

Esto fue la gota que derramó el vaso, una perfecta alusión a la pascua judía, ya no sólo tenemos el Pan, la carne del Cordero, sino también la Sangre del mismo. Si Jesús estaba hablando de ir a él, bastaría con haber dicho la palabra pan como en un principio lo sostuvo, pero ahora menciona sangre, si se trataba de algo espiritual ¿Ya para qué mencionaba su sangre? Notemos que alude a lo mismo 8 veces en el mismo texto (35) (48) (51) (53) (54) (55) (56) (58) ¿Seguimos pensando en algo simbólico? Si fuera así bastaría con decirlo una sola vez como cuando dijo “yo soy la puerta” (Jn 10,9) “yo soy la luz del mundo” etc., pero el pan de vida es algo recalcado, no puede ser de ninguna manera simbólico, nadie se escandaliza por una parábola o metáfora. Jesús dijo además que su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida, y la palabra verdadera es lo más lejano a simbólica comida y simbólica bebida (Jn 6,55).

Jn 6,60… al oír esto, muchos discípulos dijeron: dura es tu palabra Señor, ¿quién la puede escuchar?

Jn 6,66… desde entonces muchos de sus discípulos ya no andaban con él.

¿Nos parece que si fuera algo simbólico como cuando Jesús dijo, yo soy la puerta, yo soy la luz, los judíos y aún sus discípulos se hubieran escandalizado? Los discípulos que se habían ido ya creían en él, por lo tanto, no les hablaba sólo de creer como dicen  los hermanos separados, sino creer en algo mas fuerte pero cierto, o sea comerlo. Después Jesús se volvió a los doce y les dijo:

Jn 6,67… ¿quieren irse ustedes también? Le respondió Simón Pedro: Señor ¿a quién iremos?, tú tienes palabras de vida eterna.

Si Jesús hubiera hablado en palabras simbólicas, ¿Por qué se tendrían que escandalizar? Notemos que él no les dijo nada, ni siquiera algo similar cuando reprendió a los mismos cuando no entendieron las parábolas (Jn 2,21) (Mt 16,11), sino que les dijo:

Jn 6,63-64…Las palabras que yo les hablo son espíritu y vida, pero hay algunos de vosotros que se niegan a creer…

Les mencionó esto para decirles, que lo que les estaba diciendo era cierto, así como lo estaban escuchando, no les dijo “palabras espirituales” así que descartamos que haya sido algo “simbólico”, Jesús se quedó sereno, y no cambió sus palabras en ningún momento, ni siquiera trató de detenerlos diciéndoles: - ¡¡oigan aguanten, no se vayan, estoy hablando en sentido figurado¡¡ y aún así sus verdaderos discípulos, aún consternados se quedaron con él, y le dijo Pedro; Señor tú tienes palabras de vida eterna. Si las palabras de Cristo son de vida eterna ¿Por qué los hermanos separados se rehúsan a tomarlas? ¿A qué grupo quieres pertenecer hermano? ¿Al de los judíos y seguidores falsos? ¿O a los que creyeron en este mensaje aún sin entender?

¿Qué Sucedió en  la Última Cena?

En la cena pascual Jesús preside lo que sería la cena del sacrificio de pascua, pero ahora pascua cristiana, cumpliendo así que esta sería perpetua (Ex 12,14), pero ahora el sacrificado es él mismo, que por los siglos de los siglos se ofrecería a sí mismo para la pascua cristiana, pero haciendo un sacrificio de una vez y para siempre.

Mt 26,26-28… mientras comían Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: tomad y comed, esto es mi cuerpo, y tomando la  copa, y habiendo dado gracias, les dio diciendo: bebed todos de ella, esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para perdón de los pecados.

Mc 14,22-24… mientras comían Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y les dio diciendo: tomad, esto es mi cuerpo,[2] después tomó  la  copa, y habiendo dado gracias, les dio y bebieron de ella todos y les dijo: bebed todos de ella, esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada…

Lc 22,19-20… también tomó pan y lo partió y les dio, diciendo: esto es mi cuerpo que por vosotros es dado, haced esto en memoria de mí, de igual manera después de cenar, tomó la copa diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, por vosotros derramada.

En estos pasajes de la última cena, vemos que es a lo que se refería en el capítulo 6 de Juan, (comer su carne y beber su sangre, con pan) en el cual está sustituyendo definitivamente la pascua judía, porque ahora el sacrificado, el cordero sin mancha (Ex 12,5), era él mismo, que tenía que ser inmolado por toda la congregación de Israel (Ex 12,6), por eso mencionaba Juan el Bautista:

Jn 1,36…este es el cordero de Dios, que quita los pecados del mundo…

Los hermanos separados citan los mismos pasajes de la Última Cena para decir que Cristo estaba hablando de manera simbólica, no les cabe en la cabeza que Cristo esté convirtiendo el pan en Su cuerpo estando él mismo presente ¿Por qué limitar el poder de Dios? Pues bien, imaginémonos que fuera así, entonces ¿Por qué Cristo después de resucitar volvió a hacer lo mismo en Emaús, si era sólo un “símbolo” y la cena pascual ya había pasado?

Lc 24, 29… pero ellos lo obligaron a quedarse y le dijeron: Quédate con nosotros porque se hace tarde y el día ya está terminando, entró pues a quedarse con ellos y aconteció que estando sentados en la mesa, tomó el pan, lo bendijo lo partió y les dio, entonces fueron abiertos los ojos, y lo reconocieron, pero él desapareció de su vista…

Ahora, si después de partir el pan él desapareció, lo que se quedó con ellos fue el pan bendecido (su cuerpo). Porque “El cordero” ya estaba sacrificado, ahora había que comerlo, es después del sacrificio de Cristo cuando la celebración de la Eucaristía  toma su sentido. Y desde la institución de la Eucaristía, se viene haciendo lo mismo en la Iglesia primitiva, nunca se pensó en un símbolo ni en ningún mero recordatorio pascual, ni mucho menos una vez al año, si no los días primeros de la semana (domingo), el día de la Resurrección del Señor, así los cristianos no celebraban más la salvación de Israel, sino el día de la salvación del mundo.

El Culto de la Iglesia Primitiva

Ahora supongamos que seguimos creyendo que todo lo anterior sigue siendo “un símbolo”, entonces tenemos que ver qué fue lo que hizo la Iglesia primitiva, sobre todo San Pablo, el apóstol que no estuvo en la Última Cena y que no conoció de viva voz lo que Jesús dijo, esto para ver cómo fue que entendieron los primeros cristianos estas palabras tan simples de Jesús.

En el libro de los Hechos se narra cómo la comunidad acudía a la enseñanza de los apóstoles, y a la Eucaristía  (fracción del pan), reunidos los días domingos, no cada año en tiempos de pascua.

Hch 2,42-46… y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la convivencia unos con otros, en la fracción del pan y en las oraciones…perseveraba unánime cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos, con alegría y sencillez de corazón…

Hch 20,7… el primer día de la semana, estaban reunidos los discípulos para partir el pan.

1 Co 16,1-2 el primer día de la semana, cada quien, ponga aparte algo, según haya prosperado…

Esta era la comunidad cristiana primitiva, vemos que se reunían los domingos (primer día de la semana), para la fracción del pan, aquí dicen los hermanos separados que partir el pan era para convivir. Esto hace que el texto sea repetitivo pero no, pues en Hechos 2,42 al 46 se menciona por separado, partir el pan y orar, de partir el pan para comer y convivir, entonces estaríamos hablando de un error en el narrador de los Hechos de los Apóstoles, pues ¿Mencionaría la misma cosa dos veces casi junto? ¿Necesariamente tendrían que comer siempre pan en las convivencias? Claro que no, por eso menciona orar y partir el pan en culto, aparte de partir el pan para comer, Lucas hace una clara separación. En todas las Biblias se menciona fracción o partimiento del pan, menos en la de los Testigos de Jehová, en ella se dicen “comidas”, ¿Por qué será? Han hecho caer a Lucas el escritor del libro de los Hechos en un error,  no creo que hubiera escrito: Participaban en las comidas… y participaban en las comidas. Una mala traducción, pues… ¿Se le olvido a Lucas lo que escribió cuatro versículos atrás?

Otros datos muy significativos son las cartas de San Pablo, en ningún momento habló sobre un “símbolo” sino que habló con palabras duras, las cartas mas eucarísticas de San Pablo, son las de primera de corintios y la de hebreos, que ahora vamos a tratar.

Primeramente, San Pablo reprendió a la comunidad de Corinto porque no se respetaba la Cena del Señor (Eucaristía), esta gente estaba asistiendo a la Cena del Señor a la par de sacrificios paganos, San Pablo habla de que cuando se congregan debían de guardar respeto por ser culto cristiano, (1 Cor 11,17-22) y luego menciona las debidas instrucciones.

1 Co 5,7-8… limpiaos pues vuestra vieja levadura, para que seáis nueva masa, porque sois sin levadura, porque nuestra pascua que es Cristo, ya fue sacrificada por vosotros, así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad…

1 Co 10,17… siendo uno solo el pan, nosotros con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan.

San Pablo habla de que Cristo ya fue sacrificado, ahora hay que comerlo como el cordero de pascua, pero con panes sin levadura, y luego da la instrucción eucarística:

1 Co 11,23-26… yo recibí del Señor lo que a mi vez les he enseñado: que Jesús, el Señor, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: tomad y comed, esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; hagan esto en memoria de mí. Así mismo, tomó la copa después de haber cenado diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; cuantas veces beban de ella, háganlo en memoria mía. Así pues, siempre que coman de este pan y beban de este cáliz, anuncian la muerte del Señor hasta que él venga. (Comparar con Ex 12,14).

Luego sigue mencionando San Pablo, algo que los hermanos separados no considerarían cuando hacen su “recordatorio o memorial” de la cena del Señor, por ya considerarse salvos, porque San Pablo nos está hablando explícitamente de la presencia real de Cristo en el pan que había de ser partido.

1 Co 11,27… de manera que cualquiera que comiera de este pan, o bebiera de la copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y la sangre del señor…

Aquí hago una pausa y coloco una pregunta fácil de responder, ¿Será culpado de qué?

1 Co 11,28-34… por tanto compruebe cada uno su conciencia y coma del pan y beba de la copa, el que come y bebe indignamente sin discernir el cuerpo del señor, come y bebe su propio juicio,…así pues si un hombre tiene hambre que coma en su casa y no se reúna para condenación…

Nos parece que si fuera solo un símbolo, o un simple pan ¿San Pablo los condenaría?, o si ya se consideran salvados por la fe ¿este símbolo implicaría su condenación? ¿El Juicio nos parece también algo simbólico? San Pablo nos muestra una realidad, pues nos habla de discernir el cuerpo, discernir es distinguir, darse cuenta de algo, en este caso Pablo habla del pan que parten, si fuese solo un símbolo ¿qué tendrán que discernir sobre ese pan?

Por último nos muestra que este pan no es para cenar ni mucho menos para llenarse, por eso menciona, si tienen hambre mejor quédense en su casa, es una señal de que el pan que parten no es un pan común, ni mucho menos un banquetazo de pascua, sino una común unión con el Cuerpo de Cristo.

1 Co 1,9…Y fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con Su Hijo Jesucristo nuestro Señor…

1 Co 10,16… la copa de bendición que bendecimos ¿No es la comunión con la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿no es la comunión con el cuerpo de Cristo?

Estamos en comunión con Cristo al celebrar la Eucaristía, así como Cristo está en comunión con el Padre (Jn 10,30), pero una comunión con Dios no solo implica la fe, sino cumplir los Mandamientos para estar en paz con Dios, y por supuesto la Eucaristía, como él lo prometió.

1 Jn 4,15… todo el que confiese que Jesús es el hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

1 Jn 3,24… quien guarda sus mandamientos mora en Dios y Dios en él…

Jn 6,56… el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

Comunión significa: “común - unión” por lo tanto al comernos el pan consagrado estamos en común unión con Cristo, no solo espiritualmente sino físicamente, cumpliéndose así lo que vemos en Jn 6,56.

Todos los hermanos repiten constantemente citas de la carta a los hebreos, sacando de contexto los versículos, aislándolos en un dicho para pretender contradecirnos. Citan por ejemplo:

Hb 9,26… de otra manera Cristo hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo, pero ahora es la consumación de los tiempos, se presentó de una vez y para siempre por el sacrificio de sí mismo.

Hb 7,27… que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes… de ofrecer sacrificios primero por sus pecados y luego por los pecados del pueblo, porque (Cristo) lo hizo de una vez y para siempre ofreciéndose a sí mismo…

Hb 10,11… ciertamente todo sacerdote está ministrando día tras día los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados, pero Cristo habiendo ofrecido una sola vez y para siempre un solo sacrificio…

Estos son los versículos aislados que los hermanos separados nos preparan para atacar a nuestra Eucaristía (Misa), pues llegan a pensar que en la misa se repite el sacrificio de Cristo, lo cual no es cierto, no se repite, sino que se hace presente, en ningún concilio ni en el mismo catecismo se dice que el sacrificio de Cristo se repite, sino que se perpetúa (CIC. 1362 y 1364), y esto por mandato de Dios, un mandato perpetuo (Ex 12,14). Y sobre los sacerdotes yo me pregunto ¿Qué tienen que ver los sumos sacerdotes Judíos con los presbíteros de la Iglesia? Lo único es el nuevo sacerdocio, el servicio al altar, al mencionar la Biblia a unos ancianos pero ahora cristianos, ¿A qué se refiere? Claramente a alguien que sirve al altar de los sacrificios cristianos (1 Ped 5,1) Hb 13,10… tenemos un altar… ¿Pero a cual altar? ¿Qué vamos a ofrecer? Dirán los hermanos separados si Cristo ya se sacrificó. Por ahí va el asunto de la Eucaristía.

Los sacerdotes Católicos (presbíteros) no ofrecen sacrificios de animales, los sacerdotes judíos sí, si leemos los versículos antes y después notamos que San Pablo habla de los sacrificios de los animales, que sacrificaban los sacerdotes Judíos en el altar del Santo de los Santos, y también los paganos sacrificaban animales (1 Co 10,14-21).

Hb 10,4… porque la sangre de los toros y los machos cabríos no pueden quitar los pecados…

Los sacerdotes que se mencionan en Hebreos 7,27 y 10,11 sacrificaban animales porque eran judíos.  No tienen por qué adjudicarnos estos textos, porque sabemos que a misa no se llevan animales, ni mucho menos a ser sacrificados. San Pablo se refería a los Judíos que no se convirtieron, y que en vez de aceptar el Sacrificio de Cristo, único e irrepetible, siguen con los sacrificios del Antiguo Pacto, ofreciendo animales en el altar. Lo que el Presbítero Católico ofrece, (no repite) es el sacrificio de Cristo, que realizó en la cruz, he aquí que menciona por separado los sacrificios judíos de ofrecer el sacrificio Cristiano, San Pablo habla de ofrecer, “ojo” ofrecer, no repetir:

Hb 10,10… en esa voluntad somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de  Jesucristo, hecha una vez y para siempre (en la Cruz).

Hb 10,14… y así, con una sola ofrenda, (sacrificio de la Cruz) hizo perfectos para siempre a los santificados…

Hb 13,9-10… no os dejéis llevar por doctrinas extrañas, es mejor afirmar el corazón con la gracia de Dios, no con alimentos que no aprovecharon a los que se han ocupado de ellos,  tenemos un altar del cual no tienen derecho de comer los que sirven del tabernáculo…

Una vez y para siempre, no significa necesariamente una vez y ya no hay más que hacer, sino una vez por siempre en el futuro, perpetuo (Ex 12,14), o sea que con el único sacrificio que realizó Jesús en la Cruz, tenemos para toda la eternidad, sin necesidad de sacrificarlo otra vez, sino ofrecer su sacrificio.

Es precisamente lo que pasa en la misa Católica, que es la base de nuestro culto, ofrecemos a Dios Padre el sacrificio que Cristo hizo en la Cruz. La misa (para los que no saben y atacan sin saber) es ofrecer en el altar, no volver a matar a Cristo muchas veces (Hb 9,26), en ningún momento vemos algún sacrificio, ni cuchillos ni nada por el estilo, por eso menciona San Pablo que los antiguos sacrificios ya no sirven, sino ahora se ofrecen mejores sacrificios (plural).

Hb 9,23… fue pues necesario que las figuras de las cosas celestiales, fueran purificadas así, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.

En contexto Pablo nos hablaba de los sacrificios que se hacían a Dios, ahora hay nuevos sacrificios, ya San Pablo no habla de único e irrepetible, sino de sacrificios (plural). ¿Cuáles serán estos sacrificios? Esto nos habla de ofrecer, no de repetir, también muchos hermanos nos muestran los siguientes textos:

Rm 12,1… por tanto hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, se presenten nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto.

Hb 13,16… De hacer el bien y de la ayuda mutua, no os olvidéis porque de tales sacrificios se agrada Dios…

Mencionan por lo tanto que en la Eucaristía (misa), no se adora a Dios y que San Pablo hablaba del sacrificio de nosotros mismos, ahora bien, no podemos meter una cosa para descartar la otra. En Rm 12,1 se habla de que nuestros sacrificios son verdadero culto a Dios, como el no caer en tentaciones, ofrecer nuestro cansancio a Dios, el dejar de ser borracho en caso de ser borracho, etc., pues es una manera de dar culto a Dios, un culto vivo, San Pablo nos habla de culto y este es un verdadero culto, pues mejor culto damos a Dios cuando estamos en gracia. En Hb 13,16  se entiende casi lo mismo que en Rm 12,1, pero si leemos el versículo anterior nos damos cuenta de lo que es la misa Católica:

Hb 13,15… así que, ofrezcamos en todo momento a Dios, por medio de él (Cristo), sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

Esto es lo que precisamente es la misa, ofrecemos a Dios por medio de Cristo, un  sacrificio de alabanza, adorándole en espíritu y verdad (Jn 4,24), escuchando su palabra en cada misa, alabando con los cánticos, y ofreciendo (no repitiendo) que por el sacrificio de Cristo alcancemos el perdón de nuestros pecados. Celebrar la Eucaristía es la mejor manera de creer que Cristo murió por todos nosotros, no solamente es decir que creemos que Cristo murió por nuestros pecados, sino celebrar su pascua, anunciando su muerte y proclamando su resurrección de entre los muertos. La Eucaristía fue el centro de culto de los primeros cristianos, muchos escribieron sobre esto. Los testimonios sobre la Eucaristía abundan. Cualquier parecido con el catolicismo, es mera coincidencia:

San Ignacio de Antioquia, año 107 o 110 d.C.

“Epístola a los Romanos” Cap. VII... no encuentro placer en la comida de la corrupción (comida normal) o en los deleites de esta vida. Deseo el pan de Dios, que es la carne de Cristo, que era del linaje de David y por bebida deseo su sangre, que es amor incorruptible.

“Epístola a los de Esmirna” Cap. VI… que ninguno os engañe, incluso los seres celestiales y los Ángeles gloriosos, y a los gobernantes visibles e invisibles, sino creen en la sangre de Cristo que es Dios, les aguarda también el Juicio. El que recibe que reciba...

Que los cargos no envanezcan a ninguno, porque la fe y el amor lo son todo en todos y nada tiene preferencias antes que ellos, pero observad bien a los que tienen doctrina extraña, respecto a la gracia de Jesucristo que vino a vosotros, que estos son los contrarios a la mente de Dios, no les importa el amor, ni la viuda, ni el huérfano, ni el afligido, ni el preso, ni el hambriento, ni el sediento, se abstienen de la Eucaristía, y de la oración, porque ellos no admiten que la Eucaristía sea la carne de nuestro Salvador Jesucristo, cuya carne sufrió por nuestros pecados, y a quien el padre resucitó por su bondad…

Cap. VII… Así pues los que contradicen el buen don de Dios, perecen por ponerlo en duda.

Cap. VIII… considera como Eucaristía válida la que tiene lugar bajo el obispo, o bajo uno a quien él lo haya encomendado, allí donde aparezca, ahí debe estar el pueblo, tal como ahí donde está Jesús ahí está la Iglesia Católica (Katolikas).

“Epístola a los Filadelfos” Cap. IV…sed cuidadosos pues, observando un sólo pan (comparar con 1 Co 10,17) porque hay una carne en nuestro Señor Jesucristo, y una copa en unión en su sangre, hay un altar y hay un obispo, junto con el presbítero y los diáconos mis consiervos, para que todo lo que hagáis, sea según Dios.

Didajé o Didaké,  año 60-90 d.C.

Cap. XIV… cuando os reuniereis en el día del Señor, partid el pan, y para que el sacrificio sea puro, dad gracias después de haber confesado vuestros pecados…

Cap. IX… respecto a la acción de gracias (Eucaristía) la haréis de esta manera: primeramente sobre el cáliz: Te damos gracias Padre nuestro por esta santa viña de David, tu siervo, la que nos diste a conocer por medio de Jesús tu siervo, a ti sea la gloria por los siglos. Luego sobre el pan: te damos gracias Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos manifestaste por medio de Jesús tu siervo, a ti sea la gloria por los siglos…

San Justino, mártir  año 155 d.C.  “Apología Primera”

“El que ustedes llaman día del Sol (domingo), tiene lugar la reunión en un mismo sitio todos los que habitan en la ciudad o en el campo, se leen las memorias de los apóstoles y las de los profetas, cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para exhortar a la imitación de tan bellas cosas, (liturgia de la palabra- homilía o sermón) luego nos levantamos y oramos por nosotros y por todos los demás, donde quiera que estén, a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones, y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar la salvación eterna, (oración comunitaria) al final de las oraciones, nos damos un beso de paz, (en aquel entonces se saludaban besándose para dar la paz) (1 Cor 16,20) (1 Ped 5,14). Luego se lleva al que preside un pan y una copa con vino y agua mezclado, el que preside los toma y eleva alabanzas y gloria al Padre, por el nombre del Hijo y del Santo Espíritu, y da gracias largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones, (ofertorio y liturgia eucarística) cuando el que preside ha hecho la Eucaristía y el pueblo a dicho amén, los que entre nosotros están se llaman diáconos, estos distribuyen en los presentes el pan y el vino eucaristizados (comunión). Porque no tomamos estos alimentos como si fuera un pan y una bebida común, sino que así como Cristo nuestro Salvador se hizo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el que recita la Eucaristía, que contiene las palabras de Jesús con que se alimenta y se transforma nuestra sangre, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó. Y en efecto, los apóstoles, en las memorias que escribieron (evangelios) así nos lo transmitieron, porque así les fue mandado, cuando Jesús tomó el pan, dio gracias y dijo: Haced esto en memoria mía, (comparar con Lc 22,19) y nosotros pues, hacemos memoria de esto constantemente…

Clemente de Alejandría, año 180 d.C.  “el Protréptico” (exhortación a los griegos)

Cap. V…Ella (la Iglesia) llama a sus hijos para alimentarlos, con una leche santa, el logos acomodado a los niños, por esto no tuvo leche, porque la leche era ese niño hermoso y querido, el cuerpo de Cristo, con el logos alimenta ella a estos hijos que el mismo Señor dio a luz con dolores de carne, que el Señor envolvió en pañales, de su sangre preciosa… comed mi carne y bebed mi sangre, estos son los alimentos apropiados que el señor nos proporciona generosamente: nos ofrece su carne y nos derrama su sangre, nada falta a los hijos para que puedan creer…

San Ireneo, obispo de Lyon, año 180 d.C.  “Adversus Haereses”

¿Cómo podrán admitir que el pan sobre el que se ha dado gracias es el cuerpo su Señor y el cáliz es su sangre si no admiten que él es Hijo del Creador del mundo?[3] Es decir, su Verbo… así mismo ¿Cómo pueden admitir que la carne pasa a corromperse y no recibe la vida, si es alimentada con el cuerpo y la sangre del Señor?...

Y así como el pan procede de la tierra, al recibir la invocación de Dios, ya no es pan común, sino Eucaristía… Y él confirmó que el pan de la creación es su propio cuerpo, con el cual da incremento a nuestros cuerpos. Así pues, en cuanto el cáliz de vino templado y el pan amasado reciben la Palabra de Dios y se hace Eucaristía del cuerpo de Cristo, la sustancia de nuestra carne recibe de ella incremento y la asimila. ¿Cómo dicen, pues, que la carne no puede recibir el don de Dios que es la vida eterna, si se alimenta del cuerpo y de la sangre del Señor y es miembro suyo? El bienaventurado Pablo dice en la carta a los Efesios: «Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, de sus huesos» (Ef 5, 3); y esto no lo dice de un hombre espiritual e invisible, «porque un espíritu no tiene huesos ni carnes» (Lc 24, 39), sino de la constitución del hombre real, que está compuesto de carne y de nervios y de huesos. Éste es el que se alimenta de su cáliz, que es sangre de Cristo, y crece con el pan que es su cuerpo. 

Y así como el tronco de la vid puesto en la tierra da fruto en el tiempo apropiado, y el grano de trigo, al caer en la tierra y descomponerse, surge multiplicado por el Espíritu de Dios que mantiene todas las cosas, de suerte que luego por la sabiduría de Dios puede ser puesto a uso del hombre, y recibiendo la Palabra de Dios se convierte en la Eucaristía, que es el cuerpo y la sangre de Cristo; así también nuestros cuerpos que se alimentan con ella, y son puestos en la tierra, y se descomponen en ella, resurgirán a su propio tiempo, cuando la palabra del Señor les haga el don de la resurrección para gloria de Dios Padre.

Orígenes, año 240 d.C.  “Homilía in Éxodo”

Cap. XIII… los que soléis tomar parte de los divinos misterios sabéis con cuanta reverencia y cuidado guardáis el cuerpo del Señor cuando os es entregado, no sea que alguna pequeña migaja caiga al suelo, pudiendo perderse alguna parte de aquel don santificado, con razón nos sentiréis culpables si por vuestra negligencia cayera al suelo cualquier fragmento.

San Atanasio, obispo de Alejandría, año 330 d.C. “Sermón a los Bautizados”

“…verás a los presbíteros que llevan un pan y una copa con vino, y lo ponen sobre la mesa, y mientras no se han hecho las invocaciones y súplicas, no hay más que puro pan y bebida. Pero cuando se han acabado aquellas extraordinarias oraciones, entonces el pan se ha convertido en el cuerpo del Señor, y el vino en su Sangre (transubstanciación).”

“…el mismo Cristo baja hasta el pan que se convierte en su cuerpo.”

San  Cirilo de Jerusalén, año 350 d.C.  “Lecturas Catequistas”

Cap. XXIII, 20… Oíste después la voz del salmista que os invitaba, por medio de cierta divina melodía, a la comunión de los santos misterios y decía: «Gustad y ved qué bueno es el Señor» (Sal 34,9)18. Pero no juzguéis ni apreciéis esto como una comida humana: quiero decir, no así, sino desde la fe y libres de toda duda. Pues a los que los saborean no se les manda degustar pan y vino, sino lo que éstos representan en imagen, pero de modo real: el cuerpo y la sangre del Señor.

San Agustín, obispo de Hipona año 354 d.C. “De doctrina christiana”

“siendo que así que Cristo anduvo en esta carne (se hizo hombre) y nos dio su misma carne para alimentarnos, nadie puede comer su carne si no la adora… sin que no solo no pequemos adorando, sino que pequemos no adorando…”

San Cirilo de Jerusalén, año 350 d.C.  “Discursos catequéticos”

“Los que reciben la comunión deben estar plenamente convencidos de que lo que aparenta ser pan no es pan aunque sabe así, y lo que aparenta ser vino no es más vino aunque su sabor sea así”

Calvino, reformador   protestante: “Petit Traité de la Sainte Céne, labor” 

p.112 “si la presentación que Dios nos hace en la cena es verdadera, la sustancia interior del sacramento está unida a los signos visibles, así también como el pan se nos distribuye en la mano, así también el cuerpo de Cristo se nos comunica para que participemos del mismo, confesamos pues, unánimemente que al recibir en la fe el sacramento según la orden del Señor, nos hacemos verdaderamente partícipes de la misma sustancia del Cuerpo y la Sangre del Señor”

Martín Lutero,  reformador   protestante: “Ed. De  Weimar XXVI” 

p. 265 “… hay que afirmar pura y simplemente: esto es mi cuerpo, tomando las palabras tal y cual están, en cuanto al texto de la santa cena, lo queremos tener único, simple, cierto y seguro de todas las sílabas y letras…”

p. 442 “…y quien ve al pan, ve el cuerpo del señor.”

Como acabamos de observar en estos testimonios históricos, los primeros cristianos, y aún los reformadores protestantes, tampoco tomaron la Eucaristía como un símbolo, inclusive adoraban al pan y al vino consagrado por ser el mismo Cristo. San Justino ya nos describe desde el año 155, como era el culto cristiano el día de la reunión los domingos. No era un culto de predicaciones y panderetas, sino más bien algo muy espiritual, es igual a nuestra Santa Misa el día de hoy (qué coincidencia)[4]  , así damos un nuevo mazazo al mito de que Constantino haya fundado a la Iglesia Católica y su culto, pues Justino vivió y dio testimonio en el siglo II, 150 años antes que apareciera Constantino, inclusive hubo quienes dieron su vida por la Eucaristía, como San Tarsicio en el año 258 d.C. Fue un niño que acudía a la Eucaristía (Fracción del Pan), un día valientemente se atrevió a llevar el pan eucaristizado a los cristianos encarcelados, en el camino, unos jóvenes paganos lo detuvieron, para ver que traía entre sus manos bajo la ropa, como no se los dejó ver, lo apedrearon hasta morir, pero no pudieron quitarle la Eucaristía hasta que llegó un centurión romano, convertido al cristianismo (catecúmeno todavía) lo tomó, y cumplió la misión que el niño se había encomendado. Su tumba se encuentra en el panteón de Calixto, Italia, mas tarde sobre su tumba, mandaría a escribir el Papa Damasco I (380 d.C.):

“… queriendo a Tarsicio, almas brutales el juramento de Cristo arrebatar, su tierna vida prefirió dar, antes que los misterios celestiales”[5]

Este es uno de los más recordados mártires de la Eucaristía. Si los cristianos primitivos hubieran tomado la Eucaristía como solo un “símbolo” el niño Tarsicio no tendría por qué haber dado su vida, como muchos lo hicieron, y no sólo antes, sino en este mismo tiempo, hay pueblos que hoy siguen muriendo por defender este regalo del cielo.

En los tantos descubrimientos arqueológicos que dan testimonio físico de las comunidades cristianas de los primeros tres siglos, se observa una gran devoción por la Eucaristía, cuando todavía la Iglesia se escondía bajo las catacumbas romanas por las cruentas persecuciones que causaron miles de mártires. En realidad, Tarsicio fue de los más conocidos entre muchos que murieron por defender El Cuerpo del Señor.

En México, hay dos muy bien conocidos, como San Pedro de Jesús Maldonado, que murió con la Eucaristía dentro de la boca: había recibido un balazo en la cabeza de parte de los guerrilleros del gobierno, se le cayeron las hostias que sostenía en un copón, y los mismos verdugos las recogieron y se las metieron en la boca antes de morir. Y San Jesús Méndez Montoya, que consumió todas las hostias que había en la sacristía antes de que pudieran profanarlas los mismos guerrilleros que ya habían entrado en el templo, luego del acto, y por la impotencia por no poder pisotear las hostias, fue ejecutado entre gritos de alabanza: ¡¡viva Cristo Rey!!

En verdad era muy duro ser cristiano en esos tiempos, y más cruel y absurdo hubiera sido que los cristianos murieran por defender un “pedazo de pan”, pero no, sino que defendían a la misma carne de aquel que les dio salvación a lo que los hermanos  llaman el “dios galleta”, Dios perdone la ignorancia, el fanatismo anticatólico y la falta de conciencia de negar la rica historia que tiene el catolicismo.

La Iglesia no se formó a base de puras cosas bonitas, sino también por el derramamiento de sangre de muchos por amor a Cristo (Mt 23,34-36).

Jesús es el Sumo Sacerdote Ahora [6]

Ahora, después de descartar tanto simbolismo de los hermanos, vamos a tratar algo más profundo, para sellar este tema de la Eucaristía.

Como vimos en un principio, en Ex 12,14 Dios da una orden a Moisés y a Aarón:

Ex 12,14…Este día os será memorable, y lo celebraréis como fiesta solemne para Yahvé durante vuestras generaciones, por estatuto perpetuo lo celebraréis…

Así Dios establece una fiesta - sacrificio por toda la eternidad, dándonos la instrucción de como celebrarla, ahora bien, se puede decir que el punto culminante era en dos etapas dentro de las tradiciones de Israel. La primera, el sacrificio del cordero pascual y el rociamiento de los marcos de las puertas con su sangre, y en segundo lugar la cena pascual.

El Sacrificio Pascual del cordero que se narra en Éxodo, dice que tendría que ser de un cordero sin mancha, macho y se sacrificaría a la caída de la tarde. El sacrificio se efectuaría en el templo de Jerusalén, donde entraba el sacerdote en el Santo de los Santos, la sangre del cordero se sacaba y se depositaba en un recipiente, el cual era llevado a la casa para rociar las puertas en sentido de salvación y triunfo sobre la muerte del pueblo Judío. Esta cena tenía un carácter litúrgico que se componía de los siguientes elementos:

1) Kadesh o santificación, que no es más que la recitación de la bendición sobre el vino.

2) Rejatz o lavado de las manos.

3) Carpas, verduras, generalmente perejil o rábano remojado en agua salada.

4) Yajatz, división de la Matza intermedia (tres panes sin levadura) con el afikomen para el (postre) que se esconde y se busca al final de la cena, partiéndose y repartiéndose entre los familiares.

5) Maguid, relato de la historia narrada o leída de la Torá.

6) Rajatz, segundo lavado de las manos por todos los presentes antes de partir el pan.

7) Motzi-Matza, bendiciones sobre el pan.

8) Maror, hierba amarga remojada en Jaroset (mezcla de manzanas y nueces).

9) Corej, comida de la matza y maror.

10) Shuljan Orej, mesa para la comida del seder.

11) Tzafun, búsqueda del Afikomen (quien lo encuentra recibe un premio) y su comida como último recuerdo del cordero pascual (ya que ya no hay sacrificios de corderos, porque ya no hay templo de jerusalen).

12) Barej, bendición y acción de gracias, canto de algunos salmos.

13) Nirtza, despedida del Seder.

Este era y es, el orden actual de la cena pascual judía desde tiempos bíblicos hasta el día de hoy, una fiesta, donde se mezclaba el cordero inocente que muere por la salvación de Israel y la esperanza de la futura redención simbolizada en las cuatro copas del seder.

1) Copa de la Bendición.

2) Copa de las Plagas.

3) Copa de las Alabanzas.

4) Copa de Elías.

5) Copa de la Redención.

De estas copas toman actualmente los judíos, siguiendo las tradiciones antiguas, estas copas recuerdan  la redención  y se asocian como enseñanza y mensaje a los cuatro términos de la redención mencionados en el Éxodo: “Os sacaré…Os libertaré…os redimiré….y os tomaré para mí como pueblo” (Éx 6,6-7) y la copa de Elías que recuerda que el Mesías vendrá en este mes a redimirnos.

En los evangelios se relata que Jesús, como judío sujeto a la Ley celebró la pascua, sobre todo la última poco antes de su muerte, cuando dijo:

Lc 22,15… en verdad he deseado muchísimo comer esta pascua con ustedes...

¿Que tenía esta pascua de particular que Jesús la había deseado tanto? Esta pascua sería la mejor de las pascuas. Todas las antiguas celebraciones pascuales eran prefigura de esta que Jesús comienza en la víspera de su pasión. La  liberación y redención nunca serían tan reales y cumplidas como esa noche, además, esta pascua sería el enlace entre la antigua pascua y la pascua cristiana que Cristo mismo nos daría las instrucciones de como celebrarla.

Como vimos, Juan el Bautista mencionó a Cristo, como el “cordero de Dios” (Jn 1,36), título  nunca dado a ningún personaje bíblico, claramente este título  relacionaba a Jesús con el “Cordero Pascual” que sabemos, murió por nuestra salvación, como en el Antiguo Testamento comían del cordero y se limpiaban con el rociamiento de su sangre.

Una característica esencial es que ningún escritor de los evangelios nos muestra la presencia de algún cordero en la cena, algo impensable en esta celebración, ya que el cordero era uno de los ingredientes principales en la pascua. Esto tiene su explicación, en las leyes orales (hoy Mishná) se decía que si alguien tenía impedimento serio (como salir de viaje) podía celebrar la cena realizándola antes de la pascua, Jesús tenía que morir la víspera de la fiesta y por este motivo adelanta la cena. Los que  adelantaban la cena no podían tener cordero, pues el cordero se sacrificaba solamente en el templo y sólo los viernes, estas personas ponían un hueso asado en señal del cordero, quedando la celebración Pascual tal como se celebra hoy en día por los Judíos (pues ya no sacrifican animales desde la destrucción del Templo de Jerusalén), en dado caso, el hueso simbolizaba al cordero, pero posteriormente tenían que sacrificar uno fuera del templo y comerlo por precepto. Jesús tomó esta iniciativa con toda intención, él iba a ocupar el lugar del cordero pascual,  porque él es este cordero, el cordero de la nueva alianza.

El evangelista Lucas es quien nos da un poco mas de información sobre lo que sucedió en la cena pascual, ya que nos habla de “dos copas”, la primera en Lc 22,15 y la segunda en el versículo 20, Jesús siguió el antiguo Seder de la Hagada, que es  muy parecido al que hoy celebran los Judíos. Seguramente tomó la copa de la bendición al comienzo de la cena y dijo lo que sigue siendo tradición Judía:

Baruc ata Adonaí eloheinu, melech Olum baray peri hagofen….

Que quiere decir: bendito seas Señor, Rey del universo por el vino, fruto de la vid y del trabajo de los hombres...

Al tomar la copa, hoy muchos sacerdotes católicos (presbíteros) mencionan estas palabras en voz alta, o a veces en voz baja, pero es la bendición de la copa.

Después les dio la segunda copa, o copa de las plagas a sus discípulos y bebió él también en recuerdo de la ira de Dios sobre quienes no cumplen su voluntad (Ex 6,14 en adelante). Sin embargo,  en este momento Jesús dice unas palabras enigmáticas: “No volveré a beber del fruto de la vid hasta que llegue el reino de Dios”. A continuación, siguiendo el Seder tomó el Aficomen, el Aficomen era el pan del medio de las tres rodajas de Matza, el cual se escondía y se buscaba al final de la cena, este pan es el segundo de los tres y en nuestra creencia Trinitaria nos recuerda al Hijo (Segunda Persona de la Trinidad). Este pan había representado a Cristo mismo por siglos de celebraciones  pascuales (Ex 25,30), y es esa noche cuando toma verdadero significado al decir “esto es mi cuerpo que será entregado  por ustedes”. Jesús dice estas palabras en un lenguaje sacrificial propio del templo y de los sacrificios cultuales, aquí Jesús hace referencia al “cordero pascual” que se entregaba y sacrificaba para liberación y redención de su pueblo. Jesús en este momento ocupa el lugar del cordero sacrificado en esta nueva cena, Jesús es el cordero pascual de la Nueva Alianza, que se come verdaderamente, no como un mero “símbolo” y que al igual que el Aficomen quien lo encuentra y lo consume se lleva un premio, la vida eterna.

Después que sus discípulos comieron el pan, y Jesús dijo que no volvería a tomar vino, Jesús toma la copa que corresponde a la copa de la redención  y dice: “beban de ella, porque esta es mi sangre, Sangre de la Alianza que será derramada por vosotros para el perdón de los pecados”.  Y es verdad, no tomó de esta copa de la redención, también en un claro lenguaje cultual-sacrificial. Esta es la culminación de la antigua pascua y el comienzo de la nueva. La “copa de la redención”  que por  siglos venía anunciando al Pueblo de Israel que el Mesías vendría a redimirlos toma su sentido real en boca de Jesús. Realmente va a ser su sangre quien va a traer esta redención y es por esto que esta cuarta copa, pasa a la nueva pascua como signo de liberación al convertirse el vino de esta copa en su sangre  redentora. En este momento sucede lo inexplicable, Jesús termina la cena de una forma repentina, primero, él no toma de esta copa y de esta forma rompe el Seder. Ha dicho que no volvería a tomar vino “hasta que llegara el reino de su Padre” y después de los cantos salen a la noche, por lo tanto no toman la copa de Elías, Jesús dijo que Elías ya había venido. Mt 11,14. (Lc 1,17) Es por eso que omite de esta copa, al no ser necesaria , cantan los salmos y abandonan la casa…, esto es algo muy extraño, pues los judíos terminan la cena pascual o no se da por cumplido el precepto, además si no se cumplía la pascua no se renovaba la Alianza ese año, y mas aún, era imposible cumplirla si no se sacrificaba el cordero posteriormente, pues el cordero que no se menciona en la cena, es el mismo Jesús, porque cuando se adelantaba una cena este tenía que ser sacrificado fuera del Templo (Hb 13,11-12).

Por último, esto retoma el sentido en la crucifixión de Jesús. En mateo Mt 27, 34 dice que: “le dieron a beber vino mezclado con hiel, Jesús lo probó, pero no quiso beberlo”. Jesús, fiel a lo prometido en la cena rehusó tomar el vino, sin embargo Jn 19, 29-30 nos dice que Jesús mismo lo pidió y lo bebió en lo alto de la Cruz, es de notar que el vino se lo presentan a Cristo en una esponja que ponen en una caña con hisopo. El hisopo era lo que se utilizaba para rociar o manchar la sangre del cordero en los marcos de las puertas de los judíos la noche de la pascua. (Jn 19,29). A continuación Jesús dice: “Consumado es”.

Este vino bebido por Jesús en  la cruz cumple su misión y precepto de la cena pascual, muere como cordero pascual fuera de Jerusalén y derrama su sangre y concluye tomando el vino que simbolizaba la redención, pero esta vez nuestra redención, en ese momento la cortina del templo de Jerusalén se rasga dejando ver el interior del Santo de los Santos.

Cristo mismo dice la noche de la cena que, “no bebería más del vino hasta que llegara el reino de su Padre”, evidentemente no se refiere al reino celestial, Jesús es muy claro cuando se refiere al cielo o a la vida eterna. ¿Cuál es el “reino” del Padre de Jesús? En Getsemaní Jesús clamaba “Padre, aparta de mí este cáliz (copa)… pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”. (Los hermanos separados no saben dar sentido a esta copa en el huerto de Getsemaní, y nunca saben el por qué se menciona esta copa para terminarlo todo). Vemos pues, una gran conexión de esta copa y el seder de la pascua, unos minutos antes Jesús en el aposento alto del monte Sión ha rehusado beber de la cuarta copa y he aquí que ahora pide que “no se la hagan beber”, es la copa de la redención que el Cristo tiene que beber y asumir, pero no sólo “simbólicamente” sino verdadera e históricamente, vino que reclama en lo alto de la cruz antes de terminar la redención.

El Reino de Dios es el Reino de aquellos que hacen la voluntad  del Padre (1 Co 6,9-10). Jesús en lo alto de la cruz está en lo más perfecto de la voluntad del Padre, por lo tanto en lo alto de la cruz Cristo está en la plenitud del Reino de Dios, y es aquí, en esta plenitud de la voluntad del Padre donde Jesús bebe la cuarta copa de la cena pascual, su copa de la redención, con esto se conecta la cena pascual y el sacrificio de la cruz y con esto se termina la Antigua Alianza y comienza la Nueva, y nada que ver con lo simbólico, todo lo relacionado con la Cena Pascual de liberación y redención fue muy real.

La cena del cordero, y por lo tanto la Santa Cena como la llaman los hermanos separados, Jesús la termina en la cruz, donde fuimos redimidos, con esto descartamos que la pascua sea sólo un recordatorio del sacrificio de Jesús, sino un sacrificio litúrgico en el que se perpetúa (no repite) lo sucedido en la cruz.

Esto es lo más significativo en la Eucaristía, porque con ella estamos participando del sacrificio de la cruz, el culto central  de la Iglesia Católica desde la época Apostólica es la Eucaristía, así pues, decimos que la Misa es:

·         Un acto litúrgico (Hb 9,1).

·         Participación del Sacrificio de la cruz (1 Co 11,26).

·         Sacrificio de alabanza (Hb 13,15).

·         Memorial (Lc 22,19).

·         Manjar sólido extraordinario e incomprensible (Hb 5,11-14).

·         Esperanza de la venida de Cristo (1 Co 11, 26).

Hb 2, 17… por eso Cristo, debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser compasivo y fiel sumo sacerdote ante Dios, para expiar los pecados del pueblo.

Jesús es el mediador de una mejor alianza,[7] no sólo por el pueblo de Israel sino por el mundo entero. Jesús es el Sumo Sacerdote, que ante el Padre cumple su función sacerdotal, la misma que hacía el sumo sacerdote en Israel: hacer sacrificios de orden.

Tenemos que ver, para tener una clara visión de la Misa como Sacrificio perpetuo, la actuación del sumo sacerdote en el Santo de los Santos del templo de Jerusalén el día de la expiación, tal como nos lo narra el libro del Levítico. Ese día el sumo sacerdote atravesaba las cortinas del lugar e imponía las manos sobre la cabeza del animal y descargaba sobre él todos los pecados de Israel, a continuación era degollado y su sangre recogida en un cuenco de plata; con el  cuenco en las manos y con un gran terror en el corazón, el sumo sacerdote levantaba el velo que cerraba el paso a los mortales al lugar Santísimo y entraba el sólo a la presencia de Dios. Una vez dentro, derramaba la sangre sobre el propiciatorio del Arca  como testimonio de que el animal había muerto y con él los pecados de Israel y se consumaba la expiación de ese año. Ahora es Jesús el Sumo Sacerdote de una Nueva Alianza que atravesó las cortinas del Santo de los Santos, donde se entraba en la perfecta presencia de Dios.

Hb 4,14… tenemos pues, un gran Sumo Sacerdote que penetró en los cielos, (Jesús el hijo de Dios).

Hb 6,19… y segura de nuestra alma, que penetra hasta dentro de la cortina, a donde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho a la manera de Melquisedec, sumo sacerdote para la eternidad.

El sacerdote Melquisedec, ministraba un sacrificio ofreciendo pan y vino, por eso Jesús es sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec (Hb 5,10) pero ahora Jesús es el sacerdote de una mejor alianza (Hb 7,22) que ahora presenta pan al Padre por la eternidad (Hb 9,1-3), llevando así a la perfección los antiguos sacrificios.

Hb 10,14… mediante una sola oblación, ha llevado a la perfección definitiva de los santificados…

Es importante tener en cuenta esto anterior, pues el sumo sacerdote ministraba el perdón de Israel con la sangre del cordero y todo el tiempo que permanecía dentro del lugar santísimo este sacrificio estaba vigente, el sacrificio cesaba y dejaba de actuar cuando el sumo sacerdote salía detrás de la cortina como señal de que todo había concluido.

Esa es la razón por la cual la Iglesia proclama que la Eucaristía es un Sacrificio, es porque el único sacrificio de Cristo en la cruz todavía sigue vigente, pues él ha entrado en la presencia del Padre hasta su venida. San Pablo dice que Cristo tomó la función de sumo sacerdote en la Nueva Alianza y la función litúrgica del templo de Jerusalén pasó al cielo donde Jesús hace la misma función, entró al lugar Santísimo donde nadie puede entrar (la presencia del Padre) lleva en sus manos su propia sangre como testimonio de que él murió y con él todos nuestros pecados y comienza su ministerio por la redención de los hombres que aún no ha terminado, motivo por el cual, Jesús anunció la destrucción del Templo, pues ya no habría más sacrificios del Antiguo Pacto en él, al estar en el Santo de los Santos del Templo, los Judíos entraban en la presencia absoluta de Dios, donde además, ponían todas las intenciones del pueblo de Israel. Ahora el Santo de los Santos es el sagrario de las Iglesias Católicas, donde está la presencia real de Cristo, no solo espiritualmente, sino verdaderamente presente, escuchándonos, y donde podemos poner todas nuestras intenciones, hasta que Jesús venga de nuevo porque no ha salido de la presencia del Padre y mientras el sumo sacerdote no salía del lugar santo el sacrificio estaba vigente, por lo que el sacrificio de la cruz aún es válido, pues Jesús no ha acabado de ministrar nuestra salvación. Cuando Cristo regrese en gloria habrá salido del Lugar Santísimo y se habrá acabado su único sacrificio, para llegar a la hora del juicio, esto será al final de los tiempos.

La Eucaristía es nuestra conexión con la mediación sacerdotal de Jesús en el cielo, la Misa une la tierra con el cielo y nos lleva directamente a la presencia de Dios por medio de Jesús. Y el Hijo de Dios presente en el pan, y su sangre realmente en el vino, no deben ser tratados como un símbolo, pues dice San Pablo que podríamos caer en condenación.

Hb 10,29… ¿Cuánto más severo castigo pensáis que merecerá el que pisotee al Hijo de Dios, y profane la sangre de la alianza que le santificó y desprecie al Espíritu de la gracia?

Si Cristo está solamente en el cielo como dicen los hermanos separados ¿Entonces de qué manera lo vamos a pisotear y profanar su sangre si él ya se había ido hace años cuando Pablo escribió esto? ¿También simbólicamente? Los castigos tampoco son simbólicamente. En la Iglesia de los primeros siglos no había sagrario todavía, el pan era comido entero sin dejar rastros para evitar su profanación, y una parte era llevada a los presos, hoy día gracias a Dios ya se dejan unas hostias o una hostia guardada en un lugar digno para ir a orar delante del cuerpo del Señor. Jesús, al celebrar la Última Cena, la conectó con su calvario, esto para que mientras el pecado exista en el mundo, también esté su sacrificio perpetuado en la misa. La misa es la adoración más grande que puede dar un cristiano a Jesús. Es por eso que el altar (no la música ni el púlpito) es el centro de culto en nuestra Iglesia. Alguien que comprende la Eucaristía, conoce la paz y el amor que nuestro Dios nos brinda, de que antes de subir al cielo quiso quedarse de tan singular forma, como cuando partió el pan con los discípulos de Emaús.  Jesús celebra la primera Eucaristía dentro de una cena pascual Judía y de ella toma sus elementos el culto católico, nada de que tomamos las cosas de origen pagano como mencionan los hermanos. El libro del Apocalipsis nos da una visión global de los signos que se encuentran en la liturgia católica, en el cual se dan muchísimas coincidencias, como por ejemplo:

-       El domingo como el día del Señor: (Ap 1,10).

-       Misa celestial, Eucaristía: (Ap 19,17).

-       El altar de la misa: (Ap 8,3-4).

-       Presbíteros, o ancianos: (Ap 4,4) (14,3) (19,4).

-       Vestiduras litúrgicas: (Ap 4,4).

-       Celibato: (Ap 14,4).

-       El uso de incienso: (Ap 5,8) (8,3-5).

-       Lectura de la Biblia, libros que  se abren: (Ap 5,1-5).

-       Cálices o copas: (Ap 15,7).

-       Comida milagrosa (Ap 2,17).

-       Gloria: (Ap 15,3-4).

-       Aleluya: (Ap 19,- 1, 3, 4, 6).

-       Canto del Santo: Santo, Santo, Santo es el Señor… (Ap 4,8).

-       Cordero de Dios, inmolado: (Ap 5,6 en adelante).

-       Comunión (Ap 3,20).

-       Intercesión de los ángeles y los santos: (Ap 5,8) (6,9-10) (8,3-4).

-       Signo de los redimidos en la frente (la cruz en la frente): (Ap 7,3) (14,1).

-       Amén: (Ap 19,4) (22,21).

El Apocalipsis es también un libro para quienes analizan el culto cristiano, mientras muchos protestantes se desvelan en encontrar el sentido revelado con el que se pueden sostener muchas fantasías que su imaginación les crea, para nosotros los católicos es un libro ya revelado y con sentido, Jesús no dio esta revelación al Apóstol Juan para ver quién podía encontrar un sentido oculto, o futurista para ser revelado hasta dentro de muchos años, el Apocalipsis es un libro para la vida del cristiano, una revelación de instrucción y ánimo para los tiempos venideros desde el nacimiento de la Iglesia. 

Algunos Ataques Sin Sentido

Es propio de los hermanos separados atacar la realidad bíblica de la Eucaristía con símbolos obtenidos del paganismo, y otros ataques sacados de su limitada imaginación, unos sólo argumentan que la Eucaristía es de Satanás y punto. De ser así entonces los hermanos separados tendrían que admitir por sus declaraciones ¡que Satanás está promoviendo que adoremos a Cristo!, porque ese es el propósito de ir a misa: Adorar a Jesús. Si alguien inventa algo para adorar a Cristo, definitivamente no puede ser el Diablo.

Dicen los hermanos separados:

-       Cristo no pudo haber cambiado el pan y el vino en su cuerpo y sangre, porque él estaba presente, y además, luego de la bendición sobre el pan y el vino, volvió a llamar al vino, jugo de la vid.

Creo que no podemos limitar el poder de Dios con nuestra imaginación, pues bien, ya hemos visto sobre esto, lo que Jesús quería decir con que no bebería mas el jugo de la vid hasta que haya llegado el reino de Dios, se refería a su sacrificio, por el cual entraría en la gloria de Dios haciendo su voluntad (Jn 12,23-24), notamos que en el huerto de Getsemaní se menciona una copa, que el Padre le daba para consumar y dejar todo ahí, Jesús no la aceptó porque todavía no había consumado la salvación del mundo (Lc 22,42), mas tarde, ya clavado en la cruz, cuando el soldado Romano le acercó el vinagre y Jesús lo tomó, fue cuando se cumplió lo dicho por Jesús, es entonces cuando a nosotros nos llegó la salvación.

Mc 14,25… no volveré a beber del Jugo de la vid, hasta el día que lo beba nuevo en el reino de Dios.

Mc 15,36-37…corrió uno y empapando una esponja en vinagre, y le dio a beber diciendo: dejad, veamos a ver si viene Elías a bajarlo, pero Jesús lanzando un fuerte grito expiró.

En Mateo vemos lo mismo pero más significativo: en él se menciona que le dieron primero pero no quiso beber, ¿Por qué? Porque aún clavado, todavía no era su hora de morir, y después sí lo bebió y fue entonces cuando expiró.

Mt 27,34… le dieron a beber vinagre con hiel, pero después de haberlo probado, no quiso beberlo…

Mt 27,48… corriendo uno de ellos, tomó una esponja, la empapó de vinagre y se la dio a beber… pero Jesús habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.

El llamar al vino otra vez vino, no descarta nada en absoluto sobre su presencia real, pues para nosotros esto vendría a tomar su verdadero significado después de su sacrificio, cuando los cristianos realicemos la celebración.

Dicen los hermanos separados:

-       Está prohibido tomar sangre, (Lv 7,26 y 17,14) y todo sacrificio requiere de derramamiento de sangre (Hb 9,22).

En primer lugar, esta es una ley cumplida y llevada a la perfección por Cristo a la cual ya no estamos sujetos (Ga 5,4), pero aun así no consagramos sangre, sino pan y vino como lo hizo Jesús, vino que después es la sangre de Cristo (Mt 26,28). En este pasaje del libro del Levítico, se menciona la sangre de animales, que los judíos no podían beber en su antigua ley, además, Jesús no es ningún animal. La sangre de Jesús es Verdadera Bebida (Jn 6,55), si los hermanos ponen sus ojos en esta ley antigua, pues también deberían seguir sacrificando animales, no hacer nada en sábado, y circuncidar niños, o cumples toda la ley o no cumples nada (Ga 3,10). Ahora bien, volvemos a lo mismo, no estamos repitiendo ni realizando un sacrificio de muerte, sino ofreciendo en alabanzas (Hb 13,15) el mismo sacrificio de la Cruz, en el cual Cristo derramó su sangre.

Hb 9,22… y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre, no hay remisión de los pecados.

En la Misa no hay sangre más que la de Cristo, la cual derramó por nosotros.

Ef 1,7… en él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados, según la riqueza de su gracia…

1 Jn 1,7… la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado…

El problema con los hermanos separados, es que no siguen comprendiendo que en la Misa no se repite ningún sacrificio, sino que se ofrece el mismo y perfecto sacrificio de Cristo, que es por siempre. En los documentos conciliares nunca se menciona repetir, sino ofrecer, o que participamos del sacrificio, o que el sacrificio de Cristo se hace presente o perpetúa. Y con esto quieren armar polémica, pero en la Eucaristía no hay nada polémico ni confuso, la confusión la crea el corazón de quien no tiene vida espiritual para comprender tan precioso regalo de Dios.

Dicen los hermanos separados:

-       Jesús habló en palabras simbólicas, pues dice que lo que aprovecha es el espíritu, no la carne, y por lo tanto que las palabras dichas en el capítulo 6 de Juan son espirituales (Jn 6,63) (37) (47) (54). 

Cuando Jesús habla de que la carne no aprovecha, no habló de su carne, sino de la nuestra, que por ella somos débiles y pecamos, mas la carne de Cristo, es alimento para el alma, no para nuestro cuerpo, San Pablo ya les explicó:

1 Co 11,34… si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que no os reunáis (a la Eucaristía) a condenación…

En los versículos 63, 37, 47, 54 menciona Cristo, “las palabras que yo he dado, son espíritu y vida” porque precisamente dice que son verdaderas o sea, al pie de la letra, en ningún momento menciona “son espirituales” y en el siguiente versículo dice, “pero hay algunos entre vosotros que no creen”.

Si hubieran sido espirituales, no tendrían por qué haberse ido los discípulos falsos ni los judíos, se suponía que los discípulos ya creían en él como el Mesías, hasta a misiones los había mandado (Lc 10,17), misiones en las cuales arrojaron demonios, entonces ya no hablaba de ir a él, sino también de comer. Hermano: no te niegues a creer, en este pasaje las palabras de Cristo son espíritu y vida, o sea, así como están.

Dicen los hermanos separados:

-      Los católicos dicen que el pan se convierte en Dios, para decir que ellos tienen poder sobre Dios.

No, de ninguna manera tenemos poder sobre Dios, ningún católico creé esto, y ni los mismos hermanos separados. Lo que el sacerdote le pide a Dios, es: Te pedimos Señor que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para nosotros cuerpo y sangre de Jesucristo nuestro Señor…[8]  Así es que se pide que Dios cambie, no los sacerdotes, quienes sólo han recibido dones o facultades ministeriales (1 Tim 4,14), si se le llaman poderes, estos no son mágicos ni nada por el estilo, ellos son sólo servidores, pues no creemos por ningún motivo que un hombre tenga poderes más que el de la oración y el que Dios le quiera otorgar o le hayan transferido por la imposición de las manos.

Dicen los hermanos separados:

-       No puede la hostia convertirse en Cristo porque la Biblia dice que él está en el cielo con el Padre (Hch 3,20-21)

Entonces aquí encontraríamos una contradicción muy grande, inclusive con los mismos hermanos que divulgan esto, pues dice Cristo, que donde estén dos o más reunidos en su nombre, ahí estará él (Mt 18,20), que él estará todos los días con nosotros hasta el fin de la historia (Mt 28,20). No queremos en ningún momento, con la presencia de Cristo en la Eucaristía negar la presencia de Cristo en nuestras vidas e Iglesias respectivas espiritualmente, pero la Eucaristía es presencia física, por ser su mismo cuerpo, Jesús subió al cielo, pero también quiso quedarse con nosotros como aconteció en la Eucaristía de Emaús (Lc 24,29). Inclusive los judíos sabían que el Cristo tenía que quedarse en el mundo para siempre.

Jn 12,34… nosotros hemos oído que el Cristo permanece para siempre…

¡¡Y no estaban muy equivocados!! La tradición judía hace referencia al salmo 109, donde el sacerdote Melquisedec, figura del Mesías, es sacerdote para siempre, entonces Jesús el Cristo iba a permanecer para siempre a la manera de Melquisedec, ofreciendo pan y vino.

Solo la Eucaristía es referente a este texto, pero a los hermanos separados les cuesta mucho trabajo entenderlos, pues no son personas espirituales, sobre todo los grupos sectarios y fundamentalistas, que basan su fe en versículos que capte su inteligencia humana.

Dicen los hermanos separados:

-       Si todas las hostias se convierten en Dios, y en cada templo hay varias hostias, ¿cuántos dioses hay?

Para los que creemos en la omnipresencia de Dios es muy fácil entender, pues no es que haya muchos cristos ni dioses en las hostias, sino que es él mismo, en el templo de aquí y en el de allá. Se olvidan que Cristo es omnipresente por ser Dios (Jn 1,1-2). Para los que no creen que Jesús sea Dios, pongo un ejemplo sencillo: pues si en una casa oran a Cristo, y en otra casa de su misma congregación oran a Cristo, (Mt 18,20) ¿será que hay dos cristos escuchando? ¿Uno allá y otro acá? Pues claro que no. Por lo tanto, es lo mismo con la Eucaristía, su cuerpo es Uno. Y para los que creen que orar a Cristo es idolatría, no hay más que recomendarles que lean el tema: Nuestro Dios.

Dicen los hermanos separados:

-       No necesito de un pan para congregar a la Iglesia.

Como ya vimos, no es un pedazo de pan, y la Iglesia Católica no sólo se congrega en torno a la Eucaristía, sino al estudio de la Biblia, a la enseñanza, a las oraciones y formación cristiana (Hch 2,42). No todas las parroquias tienen el mismo sistema, pero todas tratan de formar cristianos verdaderos congregándose diferentes días de la semana.

Dicen los hermanos separados:

-       Al observar una hostia en el microscopio no se detectó carne ni sangre alguna.

Eso es simplemente tentar a Dios, como cuando los judíos pedían una señal a Jesús:

Mc 15,32… si eres el Cristo bájate de la cruz y creeremos en tí.

Mt 12,38…  Maestro: queremos verte hacer una señal…

Ahora yo les digo, cuando tomo un telescopio no lo hago mirando al cielo para ver si encuentro a Dios, y entonces, si estos hermanos hicieran lo mismo, y no vieran a Dios (Mt 6,9) ¿Dirían que Dios no existe? A nosotros los católicos lo que nos mueve es la fe en Cristo y sus palabras (Jn 6,54), no lo que nuestra limitada carne (5 sentidos) pueda mostrarnos.

Hb 11,1… la fe, es la convicción de lo que no vemos.

Así como San Pablo, en su carta eucarística a los hebreos, yo repito lo mismo, por fe sé que Cristo está en el pan y el vino, que es el mejor alimento para el alma, no sólo con cánticos y alabanzas para fortalecernos, ni chantajes sentimentales y grandes predicaciones para sentir bonito. Para mí fue muy grandioso el aceptar a Jesús como mi Señor y Salvador y que él me haya encontrado, pero más grande que eso, es recibirlo en plenitud, donde él alimenta nuestra alma con su cuerpo y su sangre, sobre eso no tengo palabras ni métodos razonables para explicar.

Dicen los hermanos separados:

-       La hostia no tiene nada que ver con el pan sin levadura que Jesús utilizó en la Santa Cena.

Es verdadera ignorancia que un hermano diga esto, por un lado, la hostia no se parece al pan que utilizó Jesús en la última cena, pero no deja de ser pan sin levadura, está hecha de lo mismo que un pan, pero sin levadura, es por eso que son planas, porque no se esponjan al no tener levadura. Los panes grandes se dejaron de utilizar hace poco para no tirar migajas al piso. Por eso se utilizan panes pequeños u obleas, que no dejan de ser panes sin levadura.

Dicen los hermanos separados:

-       La custodia de la hostia es igual a los símbolos paganos, como el dios sol de los babilónicos y al de los egipcios y griegos, por lo tanto, al dios que los católicos adoran es al dios sol de los babilónicos y a otros seres paganos.

Comparando los símbolos paganos con la custodia de la Eucaristía quieren decirnos que nosotros adoramos a esos dioses paganos. Pues bien, en todas las misas recitamos el credo que dice:

Creo en un solo Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra…creo en un solo Señor Jesucristo… creo en el Espíritu Santo...

Es al único Dios que conocemos que invocamos en el Credo, por lo tanto, a esos dioses inexistentes, no hay verdadero Católico que les rinda siquiera un homenaje. El comparar la Eucaristía con símbolos paganos, es simplemente una ofensa de gentes fanatizadas anticatólicas.

La custodia toma la forma de las mismas palabras de Cristo.

Jn 8,12…“Yo soy la luz del mundo”

Es por eso que tenemos la hostia en una custodia artística simulando dar luz, pero no solo de esa forma puede ser una custodia, sino también las hay en forma de Cruz, o una simple rueda, en figura de flores, en forma de fuego, hasta en forma de corazón he visto, pero hay infinidades de formas, cada una según el artesano, nada que ver con el sol adorado por pueblos paganos.

La Iglesia Católica solo reconoce a un sólo Dios verdadero y punto, quien diga adorar otros dioses, es idólatra.

Dicen los hermanos separados:

-       Los católicos dicen que se comen a Dios.

Esto suena muy grotesco. Hemos de saber que lo importante no es comernos a Dios. Pues así como en el Antiguo Testamento el propósito de la pascua no era comer una cena deliciosa, pues el cordero era asado sin ser cocido, tenían que comer hierbas amargas, esto quedaba de lado, pues el propósito era la comunión y alianza con Dios, de la misma forma, el verbo comer queda de lado una vez recibido en el corazón aquel “Pan del Cielo”, puesto que lo primordial es la comunión con Cristo. Una vez que Jesús está con nosotros, se va cuando volvemos a pecar. Pero el cordero cumplió su propósito de ser comido para nuestra salvación.

Dicen los hermanos separados:

-       Cristo habló de hacer una cena memorial, por lo tanto las palabras de la Santa Cena son simbólicas.

La Eucaristía es también un sacrificio memorial, y haced esto en memoria mía, es una orden que en nada descarta la realidad, por lo tanto, los católicos lo hacemos a diario, es totalmente ilógico decir que es sólo un memorial de pascua, cuando Jesús lo hizo después de la cena pascual en Emaús, y los Apóstoles y los cristianos primitivos cada domingo, como vimos que decía Justino en al año 155, constantemente. Cuando Jesús dijo: haced esto en memoria mía, nace el nuevo sacerdocio cristiano, como cuando en el Antiguo Pacto, Yahvé dio la orden a Moisés y a Aarón: lo celebraréis como fiesta solemne (memorial) para Yahvé. Esta es la antigua orden, donde nació el sacerdocio Judío, gran prefigura de perfección, pues en el antiguo sacerdocio ofrecían animales, ahora el sacerdocio cristiano, ofrece el sacrificio perfecto de Jesús, una vez y para siempre (Hb 10,10).

Dicen los hermanos separados:

-       Las letras IHS de la hostia significan la trinidad pagana egipcia de Isis, Horus y Seb, por lo tanto la hostia es un símbolo pagano.

¡Mentira absoluta! En primer lugar, cualquiera que sepa un poco de historia sabe que los egipcios no escribían letras como esas, sino jeroglíficos, y también que en Egipto no había tal trinidad, sino que había muchísimos dioses. Pues se olvidan de otros dioses considerados mas fuertes por los egipcios como: Amón, Anubis y Osiris, entre otra decena de dioses menores. Estas siglas surgieron en el siglo V, es un ícono de la Iglesia que dice así: “Iesus Hominium Salvator” en latín, que quieren decir: “Jesús es el Salvador de los hombres”. Así que si los hermanos separados le encuentran otras cosas egipcias acomodadas a su antojo gracias a su antipatía católica, es su problema, y un problema grave, pues difamar a alguien solo porque no le cae bien, es una de las mejores pruebas de que ese hermano no ha encontrado a Cristo asistiendo a la congregación a la que va, pues quien encuentra a Jesús, encuentra paz, no guerra contra alguien. Pierden su tiempo escuchando al pastor que les inculcó esto y a la vez les quiere llevar a encontrarse con Jesús, eso es imposible. Roguemos a Dios para que estos hermanos encuentren la paz que tanto les ofrecieron al entrar en la congregación que hoy pueden estar. Si un pastor inculca esto a sus adeptos, dudo mucho que pueda conducirlos hacia Jesús, Príncipe de Paz.

Conclusión

La Eucaristía es una realidad bíblica, San Pablo nos habló de condenación en caso de comer y no reconocer el cuerpo de Cristo, si fuéramos salvados por la fe solamente ¿Aceptaríamos ser condenados por este símbolo? (1 Co 11,27) (Hb 10,29) La condenación es una realidad, la vida eterna también, el culto de los primeros cristianos no eran predicaciones ni panderetas, sino que era un culto eucarístico, donde lo principal era adorar a Cristo resucitado, y pedir al Padre en adoración que por el sacrificio que Cristo hizo en la cruz, seamos salvos, al mismo tiempo que estamos en comunión con el Hijo por medio del Espíritu Santo. La única pascua eterna es la misa Católica. Solamente un corazón duro no puede discernir al Señor en el pan, esperan una señal para creer, pero aquí es donde se pone a prueba la fe que dicen tener. Para mi No hay mejor relación personal con Cristo, que la que se hace por medio de su mismo Cuerpo, y su preciosa Sangre.                        

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“Mientras los protestantes tienen el menú, los católicos ya están en el banquete.”

   Scot Hahn, ex pastor presbiteriano

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“Un púlpito en el que se repitan las palabras del Señor no nos une a él. Un coro en el que se canten dulces sentimientos no nos acerca mas a su Cruz…”

     Mons. Fulton J. Sheen

[1]La doctrina de la “Sola Fe” es tan incongruente, que hace que todo lo orientemos a ella como el mensaje central de la Biblia.

[2]En todas las Biblias se menciona “esto es mi cuerpo” menos en la Biblia de los Testigos de Jehová, en ella se menciona en vez de “esto es” “esto significa mi cuerpo” ¿Por qué será?

[3]Como acabamos de observar, el dogma de la transubstanciación, no es un invento en el año 1215 como lo quieren hacer ver las sectas.

[4]¿No que la misa la había inventado Constantino para adorar al dios sol en un pan?

[5]Martiriólogo Romano, 1996

[6] Doy gracias al predicador y hermano Frank Morera, y a sus conferencias Eucarísticas, este subtema resume sus charlas sobre la Eucaristía.

[7]Mediación era la labor del sumo sacerdote, de poner su servicio entre Dios y los hombres sobre un sacrificio expiatorio, los hermanos separados confunden mediador con intercesor, y repiten mucho en las plazas: Jesús es el único mediador, los santos que tienen en la Iglesia Católica, no ayudan en nada. (Ver tema – Creo… en la comunión de los Santos).

[8]Liturgia del misal romano, para la Iglesia de rito latino. También véase CIC. 1333 y 1353.

Fuente: http://www.vacunadefe.com/Pages/eucaristia.aspx